| Luis González de Galdeano
| Director de Salud Pública del Gobierno
Vasco
«Las incineradoras de
última tecnología no suponen ningún
riesgo para la salud»
«Las autoridades
sanitarias de la UE comparten nuestro criterio
sobre la seguridad de estas instalaciones»
FERNANDO SEGURA
Gipuzkoa contará con dos incineradoras
de residuos, instalaciones envueltas en la polémica.
Por una parte, las autoridades sanitarias señalan
que no existe ningún peligro para la salud
pero, por otra, diversos grupos ecologistas y
movimientos ciudadanos alertan sobre la emisión
de sustancias cancerígenas. Luis González
de Galdeano, director de Salud Pública
del Gobierno Vasco, asegura que las incineradoras
modernas no suponen ningún riesgo para
las personas que viven en su entorno.
- La incineración de residuos
causa inquietud, cuando no alarma, entre la población.
En Gipuzkoa se construirán dos plantas.
¿Se trata de un sistema seguro para la
eliminación de basuras?
- En Gipuzkoa y en todo el Estado hay
un problema muy serio con los residuos que se
amontonan en los vertederos, lugares donde se
producen lixiviados contaminantes. Además,
el problema crece, ya que cada vez el volumen
de basura es mayor. La Mancomunidad de Txingudi
ha estudiado la situación en la comarca
y, en su opinión, la alternativa más
conveniente en este momento es la incineración.
- ¿Y cuál es la opinión
del departamento de Sanidad?
- La Mancomunidad nos ha preguntado si
estimamos que la incineración es un proceso
seguro o no. El departamento ha formado un grupo
de trabajo multidisciplinar del que han formado
parte técnicos de valoración de
riesgos, epidemiólogos y biólogos,
entre otros profesionales. La conclusión
de este grupo es que las incineradoras producen
compuestos orgánicos, metales pesados y
gases inorgánicos. Hay que diferenciar
entre las plantas construídas antes de
los años noventa de las que cuentan con
nueva tecnología. Estas últimas
tienen unos límites de emisión de
0,1 nanogramos por metro cúbico y, por
tanto, las personas que viven en sus alrededores
no están sometidas a un incremento del
riesgo para su salud.
- ¿No emiten las temidas dioxinas
y otros productos cancerígenos?
- Las emisiones de dioxinas son prácticamente
nulas. La nueva tecnología permite retener
totalmente las dioxinas, los metales pesados,
los gases inorgánicos y otras sustancias.
No se sobrepasan los niveles aprobados por la
Comisión de Estocolmo, la directiva europea
y la legislación estatal. Por tanto, no
se producen efectos nocivos en la salud.
- Esta opinión, sin embargo, no
es compartida por grupos ecologistas de prestigio,
como Greenpeace, ni tampoco por los movimientos
vecinales más afectados por la construcción
de estas plantas, como los formados en Txingudi
y Urnieta...
- Es cierto, hay grupos ecologistas en
contra y, además, en las jornadas sobre
la incineración que ha habido en Irún
algunas personas también han discrepado
de la opinión del departamento de Sanidad.
Solo puedo añadir que nuestra interpretación
ha sido efectuada después de realizar una
revisión muy estricta de la literatura
científica. Esta interpretación
la comparten todas las autoridades sanitarias
europeas con responsabilidad en este tema.
- ¿A qué autoridades se
refiere?
- Por ejemplo, nada menos que la Cámara
Federal Alemana de Médicos. Este organismo
afirma rotundamente que en estas nuevas instalaciones
no se produce ningún problema de salud.
La Cámara de Médicos Balear se ha
posicionado en la misma línea, así
como el Ministerio de Sanidad francés.
En los países europeos hay cientos de incineradoras,
también en Japón y Estados Unidos.
Ninguna autoridad sanitaria de estas zonas o países
han efectuado una interpretación distinta
a la nuestra.
- En Francia sí ha habido problemas
con algunas plantas...
- Efectivamente, pero se trata de instalaciones
obsoletas. Francia se ha puesto de límite
hasta el próximo año para incorporar
a estas plantas la última tecnología.
- ¿Si no hay riesgos para la salud,
por qué medio millar de médicos
y personal sanitario han suscrito un manifiesto
en contra de la planta de Txingudi, afirmando
que la combustión de residuos produce gases
cargados de dioxinas, furanos y metales pesados,
todas ellas sustancias cancerígenas?
- No estamos de acuerdo con este comunicado.
Vamos a ir a todos los centros de asistencia primaria
de la zona de Txingudi, así como a los
hospitales, para explicarles a estos profesionales
tanto nuestra postura como la del resto de autoridades
sanitarias europeas, así como de Estados
Unidos y Japón. No compartimos el comunicado,
creemos que no es correcto lo que se dice, ahora
bien, estamos abiertos a cualquier sugerencia
que se nos haga por escrito y las responderemos.
- ¿El Gobierno Vasco controlará
de cerca la incineradora de Txingudi y otras que
se puedan construir en Gipuzkoa?
- Por supuesto. Vamos a seguir día
a día las novedades científicas
respecto a esta cuestión. Hasta ahora,
no se ha demostrado ninguna relación causal
entre emisiones de incineradoras de nuevas tecnologías
y efectos perniciosos en los ciudadanos que viven
en sus cercanías. Respecto a Txingudi,
esta planta pasará por la aprobación
del departamento de Medio Ambiente, del departamento
de Sanidad y de la dirección de Aguas.
- ¿Y el control posterior de su
funcionamiento?
- Estaremos alerta. Pongo un ejemplo.
Hasta hace muy pocos años no se conocía
el riesgo que suponía para la salud la
pérdida de la capa de ozono. Pues bien,
el departamento de Sanidad inmediatamente estableció
un sistema de vigilancia para conocer la concentración
de ozono en Euskadi. Además, todos los
días verificamos la calidad del agua de
consumo, de los alimentos y, ahora que se acerca
el verano, de las piscinas y playas. Por tanto,
las emisiones de esta nueva instalación
las vamos a controlar estrictamente.
- ¿Viviría usted cerca
de una incineradora?
- Hace muchos años viví
en Munich, muy cerca de una incineradora. Por
tanto, no solo viviría cerca, sino que
ya he vivido.
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