España y otros países
del sur de Europa corren el riesgo de dejar
de ser en las próximas décadas
el destino turístico preferido de los
europeos, que optarán en su lugar por
veranear en el norte del continente donde los
efectos del cambio climático serán
menos devastadores.
Así lo advierte un alarmante estudio
de impacto publicado ayer por la Comisión
Europea, que alerta de que la costa mediterránea
afrontará en el futuro importantes sequías,
pérdidas en la agricultura y otros problemas
relacionados con el calentamiento del planeta.
El documento revela que el turismo de playa
que en la actualidad veranea en la costa mediterránea
por sus excelentes condiciones, «se trasladará
a otras latitudes, quizá hasta el Mar
del Norte o el Báltico».
El impacto económico para los países
receptores de turistas dependerá del
cambio concreto de actitudes, y en particular
del número de europeos que decidan pasar
las vacaciones en casa u opten por destinos
más al norte.
Otros efectos adversos para España y
los países del sur serán la pérdida
de productividad de las cosechas (que sin embargo
mejorarán en el norte de Europa) y el
aumento del número de muertes anuales
derivadas de las altas temperaturas.
En cuanto al impacto del cambio climático
sobre la salud de los europeos, el informe diferencia
dos posibles escenarios. Si se produce un aumento
medio de 3 grados en la temperatura global,
a partir de 2071 tendrán lugar en Europa
cada año 86.000 muertes más que
hasta 1990 derivadas del calor excesivo, mientras
que si el incremento es de 2,2 puntos, las muertes
adicionales se limitarán a 36.000 en
la misma fecha, añade el informe.