El uso de artes de pesca no selectivas
provoca la muerte de hasta 200.000 tortugas
marinas todos los años, según
una respuesta del Gobierno a una pregunta parlamentaria
presentada por la diputada del grupo popular
María Angels Ramón-Llin. En el
Mediterráneo, cada año quedan
atrapadas en las artes de pesca más de
60.000 tortugas y entre el 10% y el 40% de ellas
mueren.
La tortuga boba (caretta caretta), la tortuga
verde (caretta mydas), la tortuga laúd
(dermochelys coriacea) y, en menor medida, la
tortuga carey (eretmochelys imbricata) son especies
en peligro que aparecen en el Mediterráneo.
Las dos primeras anidan, además, en este
mar y todas se ven afectadas por las actividades
pesqueras que desarrollan los países
ribereños. En España, las especies
más afectadas por palangre de superficie
a la deriva son la tortuga laúd -capturada
excepcionalmente por enredamiento- y la tortuga
boba, que es la más afectada.
Según la respuesta del Gobierno, el
problema de las capturas incidentales de especies
amenazadas en artes de pesca -cetáceos,
tortugas o aves marinas- es una prioridad de
actuación y por ello se ha financiado
un proyecto piloto para ensayar dispositivos
de exclusión de tortugas marinas en Formentera
(Baleares) en 2004. El proyecto, realizado por
la empresa PITISUB (Sociedad Pitiusa de Actividades
Submarinas S.L.), consistió en diseñar
y construir diversos dispositivos de exclusión
que costaron 13.495,80 euros y que se ensayaron
en barcos de pesca.
En 2004 se acordó un único modelo
de marca para marcar las tortugas marinas en
toda España y, por otro lado, se están
analizando materiales degradables en las artes
de pesca y estudiando el calado de redes a diferente
profundidad. Además, en 2005, el Ministerio
de Medio Ambiente concedió una subvención
a WWF/Adena para realizar el proyecto "Anzuelo
para reducir la pesca incidental de tortuga
boba".