|
Hidrógeno para después del petróleo
La constante subida del
precio del crudo, quizás una tendencia
sin vuelta atrás, inquieta a los mercados,
que se han puesto manos a la obra para sustituir
esta fuente energética.
IÑIGO URRUTIA (29-I-2005)
El petróleo tiene los años contados
como principal fuente energética. Si chinos
e indios -más de 2.000 millones- se aproximaran
a los consumos energéticos per capita de
las sociedades occidentales, los yacimientos sufrirían
una sangría galopante, amén de que
las emisiones de gases de efecto invernadero acelerarían
el cambio climático. La constante subida
del precio del crudo, quizás una tendencia
sin vuelta atrás, inquieta a los mercados
pero tras este árbol se oculta que el bosque
se está agotando.
Hay otros bosques en cultivo, las energías
renovables, pero están en fase incipiente
como para atender la demanda energética.
Uno de los retoños es el hidrógeno
y las pilas de combustible sobre los que se está
celebrando el primer congreso nacional en el centro
tecnológico Cidetec (Miramón). Las
pilas de combustible producen calor o electricidad
y funcionan a partir de un combustible que se
almacena fuera de la pila -una de las diferencias
con las baterías-. El combustible universal
es el hidrógeno.
El hidrógeno está en la composición
del petróleo, pero también del agua.
Un gas incoloro, inoloro e insípido que
puede ser un sustitutivo de los hidrocarburos
si se resuelven algunos problemas fundamentales.
El primordial, que hoy en día la generación
de hidrógeno requiere un enorme consumo
energético, sobre todo de gas natural.
Energía para crear energía
Óscar Miguel, director del Departamento
de Energía de Cidetec, sostiene que la
opción más realista a corto plazo
es el gas natural, porque hay reservas y canalizaciones.
No obstante, en un horizonte de agotamiento del
petróleo, el hidrógeno será
una de las alternativas, «no ahora, -insiste-
porque sale carísimo. El hidrógeno
se obtiene a partir de un proceso de electrólisis
que descompone el agua, pero hace falta mucha
energía y tiene problemas porque el hidrógeno
sale húmedo, hay que secarlo y luego almacenarlo
y comprimirlo».
Demasiado consumo eléctrico para generar
energía. Óscar Miguel señala
que la electricidad necesaria para producir hidrógeno
podría abastecerse desde las energías
renovables -paneles fotovoltaicos y aerogeneradores
eólicos-. Surge entonces la interrogante
de por qué no enviar esa energía
directamente a los hogares y ahorrarse el paso
por el hidrógeno.
El director de Energía de Cidetec lo explica:
«Lo que se plantea es producir hidrógeno
con los excedentes de energías renovables.
Los aerogeneradores producen energía las
24 horas, pero la demanda es alta de día
y baja por la noche, de modo que se podría
aprovechar esas horas. También hay quien
defiende hacer lo mismo en las centrales nucleares
por la noche».
Compresión y durabilidad
El futuro de este gas como combustible es tan
evidente que no hay fabricante de automóvil
que no disponga ya de un prototipo. En diez capitales
europeas ya circulan 30 autobuses alimentados
con pilas de hidrógeno de 250 kilowatios.
Hay tres obstáculos por ahora insalvables
para generalizar la fabricación de coches
de hidrógeno: es un gas tan ligero que
hay que comprimirlo mucho para tener una cantidad
sustancial que proporcione autonomía; además,
la tecnología no garantiza por ahora su
tiempo de vida y durabilidad. Y por último,
el alto precio de los componentes -el catalizador
es de platino- de la pila de combustible.
Además del hidrógeno, también
se plantea, como solución transitoria,
reactivar las grandes reservas de carbón
existentes de modo paralelo a la promoción
de «tecnologías de secuestro del
CO2», que absorberían este gas para
inyectarlo en minas o espacio subterráneos
que sean herméticos. Incluso también
se investiga para crear roca caliza mezclando
el CO2 con carbonato cálcico.
|