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AULA DE CULTURA VIRTUAL

 

ALGUNOS CONSEJOS O REFLEXIONES PARA LA JUBILACIÓN

Dña. María Galiana

Vitoria, 8 de noviembre de 2003



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Los cinco términos que quiero presentarles son las cinco vocales precedidas siempre, en cada una de las cinco palabras, por la "s". No se por que todas tienen "s", quizás por que soy sevillana o bien por que es una letra que me gusta mucho, nunca lo he investigado. Si seguís conmigo el orden de estas cinco palabras veréis que también tienen un orden lógico en relación a las cosas que nos suceden en la vida y que debemos tener en cuenta para que la jubilación sea más dichosa, alegre y feliz.

La primera de estas palabras es SALUD, la "s" con la "a". Yo quiero enfocar esta palabra desde el punto de vista de no obsesionarnos con ella. No voy a hablar de salud en qué podemos hacer para conservarla, si no de nuestra aptitud ante las enfermedades que podamos padecer, ante la pérdida de facultades, ante los achaques, ante las situaciones menos boyantes con relación a lo que hemos disfrutado hasta ese momento.

Yo tengo que admitir que he perdido facultades y, por ejemplo, no puedo conducir el coche igual que antes. O llegará un momento en el que por esa disminución de facultades voy a tener que instalar un ascensor en mi casa por que las escaleritas que tiene me cuestan cada dia mucho subirlas.

Esa conducta obsesiva por la pérdida de facultades no es buena compañera. Cuando yo participé en la película "Solas" tuve oportunidad de observar en muchos hospitales de que todo el mundo inmediatamente saca a relucir la salud como un tema de conversación habitual en sus visitas y esto me parece que es muy negativo.

De la misma manera entre las personas mayores los temas de salud "en sentido negativo" son diarios y nos encontramos con preguntas como ¿tu que tomas para controlar la tensión?, y tu Txema ¿qué utilizas para el lumbago?, y tu Lucas ¿qué te dio el médico para las rodillas?, pues tomo siete pastillas, y me pongo arcilla. Otros dicen "hoy me duele no se que", "y mira como tengo el dedo de los grandes dolores que sufro cada hora del día"

Lo primero que debemos pensar es que con la edad el cuerpo envejece y los dolores son más frecuentes por que el cuerpo está más utilizado, estamos ante una situación normal. Yo quiero desterrar el que la salud y los temas de salud se conviertan en un tema de todos los días, que sea una obsesión. Es algo con lo que debemos "cargar" de la misma manera que yo cargo con los kilos. Yo todos los lunes empiezo un régimen que, como pueden comprobar por mi aspecto, nunca termino.

Voy a poneros un ejemplo personal y práctico. Yo tengo ciertas dificultades para oír y debo utilizar un pequeño aparato, muy caro por cierto, que muchas veces, como hoy, olvido colocarme. Es decir, mi pequeña pérdida de audición no me obsesiona tanto como para guiar todos mis actos del día hasta el punto que con frecuencia olvido el aparatito en la mesilla de casa.

Este es un ejemplo de cierta hipocresía social. Cuando una persona utiliza un aparatito para escuchar mejor, la gente comienza a decir "pero esta que vieja está". Sin embargo el que se utilicen gafas para corregir una miopía o una presbicia, como también es mi caso, no se relaciona nunca con la edad. Parece que el sonotone es como un indicador de muchos años y las gafas no.

La segunda palabra que quiero comentarles es la "s" con la "e" de SERENIDAD. La serenidad es estar a gusto consigo mismo, enfocar los problemas con parsimonia, sin prisas, sin agobios. No es llegar a tener la sangre de horchata, no quiero decir perder la sensibilidad o tener sangre fría, si no tomar las cosas como vienen, hacerles frente de manera justa y serena. No tratar de nadar contracorriente, de hacer frente a todo lo que nos sale mal, de que las cosas salgan como nosotros queremos.

Si hacemos esto nos encontramos sometidos a un gran nerviosismo, al estrés, y con ello la cabeza dando vueltas, no podemos dormir, no podemos ir al cine, no disfrutamos. Hay que enfocar las cosas con calma y poniendo cada uno la serenidad que buenamente pueda pero sin alterarse y sin tratar de ganar batallas que en muchas ocasiones son imposibles.

El tercer punto, la "s" con "i", es SINTONIA con el mundo. Los viejos no debemos renunciar a las cosas que nos rodean, no debemos aislarnos, no debemos perder la curiosidad, no debemos decir eso de "bueno, y a mi que mas me da; me es igual que llueva o que truene; para lo que voy a vivir; ¿y quien es fulanito de tal?... yo que se". Y que conste que no me refiero a la curiosidad rosa, esa que pretende saber si un premio Nóbel tiene una novia jovencita en lugar de interesarnos por los libros que ha escrito. No, por favor, no me refiero a la curiosidad del "cuchicheo", me refiero a la curiosidad por el arte, el urbanismo, los planes de nuestra ciudad, las cosas que piensa el gobierno, saber en que consiste el último libro más vendido, cuales son los intereses de los que hablan nuestros hijos y nietos, cual ha sido el último campeón de fútbol, de atletismo.






 

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