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¿Tiene sentido pensar que hay que gastarse dinero en preparar para hacer científicos en gente que sabemos que no va a ser y que hay que darle una buena formación profesional por otro lado, si además ni todos pueden ser evidentemente científicos ni tienen por qué serlos? Por tanto, la educación hay que plantearla desde las realidades que están ahí, no desde lo que imaginamos en algún sueño de vez en cuando. Claro, había además un principio bastante importante. Los planteamientos últimos del sistema educativo se habían pensado como elementos para desarrollar la integración social de una buena democracia. El pensamiento medieval y la educación medieval estaban preocupadas por las relaciones de la vida, pero, normalmente, no había mayores preocupaciones por un orden democrático. En nuestra época, sí, y la educación, por tanto, tiene que cumplir; preocuparse de cumplir también con esa obligación derivada de la democracia.
La educación moderna, diríamos que se dedicó a promover la adhesión a la comunidad nacional, a que se desarrollara un sistema secularizado de derechos, de libertades; y esa cuestión, pues, se ve cómo tanto la democracia política como el mercado participan de ese planteamiento, es un modelo que hizo crisis. Y se empezó a ver que la educación que se daba en los tiempos reglados no era suficiente porque el cambio social es, digamos, tan rápido y tan universal que nuestros conocimientos quedan obsoletos. Y, por consiguiente, se ha acabado aquello de “cumplo con mis grados educativos”, y a partir de aquí un poco ahora, hacer otra cosa.
No. Hay que seguir estudiando, hay que educar para que se sepa que hay que estar aprendiendo a lo largo de toda la vida, y que no podemos buscar una educación que da solamente unos resultados en un momento determinado, sino que hay que buscar una formación, una educación permanente, adecuada, evidentemente, a las necesidades de las distintas edades y las distintas profesiones. Pero hay que seguir aprendiendo toda la vida y hay que estar preparados para ello; y por eso hay que, bueno, ver cómo se dan respuestas a algunos planteamientos. Hace algunos años, Jacques Delors, el que fue presidente de la comunidades europeas, dirigió o era el personaje fundamental de un proceso, del famoso informe Delors, en donde él establecía lo que llamaba pilares de la educación, en el cual de estos pilares de la educación que él decía y que decía el comité entero que apoyaban pero, en fin, él era la figura clave para este planteamiento. “Aprender, decía él, hay que dosificarlo en varias cosas; primero, hay que aprender a conocer, hay que aprender a pensar, hay que aprender a convivir, y este planteamiento tiene que presidir el desarrollo de la educación”. Bueno, tendríamos que decir hay que aprender a innovar, para lo cual hace falta pensamiento, pero igualmente se necesita acción; hay que movilizar al pensamiento, movilizar la acción para que se pueda producir la innovación que exige realmente el ritmo de crecimiento de nuestra época. Por tanto, se plantea la educación como algo que se va a llevar a cabo durante toda la vida, donde se ha de combinar el aprendizaje y la formación con el trabajo ordinario, y entender que los fines de la educación son unos fines amplísimos y, que en definitiva deben abarcar aquello que decía el filósofo Whitehead, que decía que hay una sola materia para la educación que es la vida. La vida en todas sus manifestaciones.
Uno de los hechos más característicos del nuevo debate educativo se encuentra en la importancia que los no educadores están mostrando por el conocimiento y por el desarrollo de la educación; y son los empresarios modernos que no son educadores profesionales. Los primeros en conceder un papel importante al conocimiento, primero como factor de la producción, pero igualmente como elementos para crear las condiciones de un desarrollo propio de la sociedad democrática. Por eso, curiosamente, en algunos de ellos se despierta la necesidad de incrementar la atención prestada a las formas del humanismo, a las nuevas humanidades y a las viejas humanidades –nuevas y viejas-, que se ha visto que son un complemento muy importante, decisivo, para lo que pueden ser formaciones más técnicas o profesiones, licenciaturas o doctorados más vinculados con esa solución técnica.
Esta situación nueva, pues, indica que la reforma educativa debe tomarla como punto de partida, para luego ir, diríamos, mejorando, según se vaya evolucionando en el propio conocimiento de esa nuestra realidad. El fin de una educación para la vida implica, claro está, una atención a la apertura, a la racionalidad, a la ciencia y a los modos del viejo humanista de las humanidades viejas y nuevas. La fórmula del estado de bienestar, que tenemos ahora en crisis, pero en las concepciones del estado de bienestar se plantea la consideración de las libertades fundamentales al lado de los nuevos derechos, diríamos, de los nuevos principios que establecen la necesidad de tomar en cuenta los servicios sociales y entre los derechos importantes de esta segunda y tercera generación de derechos, que al lado de la vieja libertad de pensamiento, libertad de religión, libertad de expresión.
Al lado de estas viejas libertades y derechos característicos del sistema liberal tiene que situar estos nuevos derechos sociales, que en la mayoría de las ocasiones implican llevar a cabo una serie de prestaciones y, por tanto, son más difíciles de poder satisfacer. En última instancia, si no fuese por los malos comportamientos que tenemos como especie, el tratar de garantizar la libertad, pues no es más difícil, no requiere aumentar los recursos para respetar la libertad. Prohibir que unos seres humanos torturen a otros no exigen ningún condicionamiento económico, es un derecho que se puede establecer, no hay una imposibilidad de cumplirlo por razones económicas; dar una vivienda a cada uno que la necesite o, evidentemente, poder hacer una educación universitaria universal, bueno, eso requiere tener recursos económicos para ello. Es decir que, las prestaciones sociales son más difíciles de conseguir y, sin embargo, curiosamente, en muchas ocasiones sigue siendo más fácil el que se vayan dando unas condiciones de desarrollo y de progreso en el orden económico y en el orden profesional que no en el orden político.
Es enormemente revelador lo que está pasando en China desde el momento en que Deng Xiaoping, al final, cuando el Gran Timonel, después del desastre ocasionado en esa tremenda sociedad china, 1200, 1300 millones de personas, Deng Xiaoping se da cuenta que, además de la represión política y de las libertades que había en la China de Mao, pues había una miseria generalizada, y que, por tanto, era a ver cómo se desarrollaba la economía. Y creó aquella que se llamaba de un país dos sistemas: un país único con un gobierno centralista único, pero con unos desarrollo económico, o sea, hemos visto como ha tenido éxito en este planteamiento del desarrollo económico y, mientras tanto, se sigue manteniendo una dictadura muy rígida, se sigue respetando sin respetar una gran parte de los derechos humanos y vemos que, encima, siguen manteniendo cosas como la pena de muerte. En fin, también hay algún estado americano que la mantiene, pero que cada vez que se produce una pena muerte incluso se organiza un gran barullo, por lo menos en los medios de comunicación. China, creo que el año pasado ha aplicado la pena de muerte a más de 2.000 personas, y pues casi lo hemos mirado como lo normal.
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