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Importantísimo para educar, de cara a la educación de nuestros hijos. Hay que educarles en el sentido del humor. No se puede ir a ningún sitio sin sentido del humor. Es quien mejor nos blinda de todas las cosas. Y la importancia que tiene la meditación, la reflexión consciente, las aptitudes conscientemente positivas. Y, yo le digo a los profesores la importancia que tiene, desde luego, que los niños desde los 9 ó 10 años, simplemente, les pones un poco de música relajante, que ese niño, ese grupo de niños entornen los ojos y centren su atención, por ejemplo en un día fabuloso en familia, en su cumpleaños, el día que fue el cumpleaños de papá, algún día que fueron muy felices y que estén un cuarto de hora recordando cómo fueron las escenas, qué pasó allí, los ojos entornados.
Y esa meditación también puede ser meditación religioso, porque estamos hablando de meditación de cualquier tipo. La mente, exactamente los lóbulos frontales que están encima de las cejas y detrás de la frente, se activan de una manera tremenda y esa atención, esa focalización en algo disfrutador, positivo etc., hace que ese niño desarrolle más cantidad de materia gris; bueno, el niño, o tú o yo, que meditemos también. Y los niños, cuanto más materia gris tienen, o cualquier ser humano, más coherentes, tienen más sentido del humor, se cabrean y se enfadan mucho menos. Porque la materia gris nos hacen más sensatos, más equilibrados y más razonables y, además, se activa también el sistema nervioso parasimpático que es el equilibrador. Cuando veis una persona que va por ahí como pollo sin cabeza, enfadado, cabreado y violento, es decir, poca materia gris tiene. Tiene que meditar mucho y tener más sentido del humor, toda la vida lo dice la ciencia, tenéis un amigo que el pobre, si está triste, no hay manera de hacerle reír, etc. Mucha más materia gris, más sentido del humor, y que sea alguien capaz de reírse un poco de sí mismo. Estos son valores nuevos, que a veces no desarrollamos y antes estaban ahí. La gente los tenía de manera natural por ahí, pero hay que desarrollarlos. Por eso, las actitudes conscientemente positivas, son las necesarias: no hay que dejarlo así al albur, hay que desarrollar de una manera directa y para nosotros muy importante, la familia, están también los abuelos, están las personas que, bueno, ha habido un desamor, ha habido un problema con la crisis económica, cualquier tipo de crisis, una enfermedad que llega; esto que digo se puede ayudar.
En esos doscientos y pico casos que yo estoy trabajando con mi último libro Poderosa-mente, en la página clupoptimistavital.com, tenéis la experiencia de varias personas. Pero una de ellas, que hace dos años y medio estaba esperando, precisamente, le daban los médicos cinco meses de vida, 17 operaciones, lleva 7 bypasses, tiene cáncer, no pueden operarla, no puede tomar analgésicos, me llamó a Telecinco, cuando saqué el libro Optimismo vital; le pusieron conmigo, hablé con ella; “¿Qué puedo hacer yo con mi vida si me han dicho que me quedan cinco meses de vida?” Y le dije muchísimo, todo; se quedó absolutamente extrañada. “Tú puedes vivir cada día como la maravilla más extraordinaria que tienes porque tú sabes que te han dicho los médicos que también se pueden equivocar. “¿Qué te quedan cinco meses de vida? Pues ahora vas a vivir cada día de esos cinco meses a tope; mayor motivo que tú nadie lo tiene”. Me hice caso. Lleva dos años y medio, y está ahí, ese es el milagro humano. Ella lo ha conseguido; ella tiene el poder.
Nadie tiene poder sobre nadie. Que no os engañe ningún gurú barato o caro de por ahí. Esta mujer está ahí; vive, podéis hablar con ella, podéis comunicaros. Hablo bajo mi responsabilidad, y esta actitud positiva frente a la vida, esta ilusión hay que potenciarla. Las familias de hoy, los valores de hoy, hacen faltan, tienen que entrar en la familia. Las escuelas de padres tienen que ser movidas y hay que saber que tenemos recursos. La ciencia avanza. Imaginad la cantidad de cosas que hay en todos los campos. ¿Por qué motivo vivimos muchos más años? Sabemos comer mejor, hay médicos estupendos, la vida en general, todos sabemos más cómo cuidarla. La ciencia nos ha hecho avanzar en todos los aspectos, la ciencia nos ha hecho avanzar también en cómo podemos nosotros, en esa maravilla que somos como criaturas de Dios, y quien no quiera hablar de Dios, ya hable de energía o como quiera, sea creyente o no, pero tú eres una maravilla y, o aprendes a utilizar esa maravilla, o te estas equivocando.
Es una pena. En nuestras familias, y la familia es la principal maravilla, jamás nada podrá contar la familia, porque la familia, al final, lo es todo. Ahora mismo es la familia quien está ayudando, que hay otras familias que no son las familias de sangre: familias de amor, tienes amigos, gente que están ahí cuando te falta lo demás; por decir familias, también hay familias de personas que te quieren. Nosotros también podemos formar esas familias de amor; lo que importa es que tú le importes a alguien. Ahora mismo, si entornamos los ojos, ¿qué es lo que tenemos? Tienes la mejor casa, el mejor piso, pero tienes alguien que te quiere de verdad, tienes a alguien que está a tu lado incondicionalmente, porque si no lo tienes, procura tenerte a ti mismo; ese no te puede faltar.
Y tenemos que educar a nuestros hijos para que sean verdaderas fortalezas humanas ellos mismos. Empiezo a hablar del esfuerzo, pero esa fortaleza humana se desarrolla; cuando tú te das cuenta que nunca estas solo porque tu sales hacia él y en la medida en que tú creas más imantaciones positivas con tu actitud también importa, pues lo que hablamos de recursos humanos, sabemos que la simpatía, la ilusión, las ganas de vivir, la risa, hombre, alguien que no ríe nunca, alguien que no cuenta un chiste que no se relacione. Este tipo de valores también tienen muchísima importancia. Lógicamente, va a tener más problemas. Por eso, en educación, todo aquello que signifique que el ser humano activa lo mejor de sí mismo, sus potencialidades y no olvida nunca que el dar siempre es recibir; en todos los campos, en todos los aspectos.
Quiero dejar muy claro que en pleno siglo XXI lo que viene de cara a la ciencia, y hablo en el mundo de la educación, hay que cambiar, tenemos que darnos cuenta que hoy no vale educar simplemente en valores que tengan que ver con la comodidad. No, no; es peor. Cualquiera de lo que estáis aquí, el que tenga más fortaleza psíquica, seguro que lo ha pasado fatal. Yo he entrevistado últimamente setenta y tantas personas mayores de 90 años; pues seleccione aquellas personas que todavía tienen ganas de vivir; los demás no me interesan. Y digo, vamos a ver, “¿qué ha sido su vida?” Y me dicen: “He sido pobre”, “he sido a veces casi rico”, “he estado a punto de morir”, “he tenido cantidad de enfermedades”, “he enterrado a hijos, a nietos”, “lo he pasado fatal”, “lo he pasado muy bien”. Pero me quedo con todo, porque todo eso forma parte de mi vida, y todo eso me ha hecho ser la persona que soy, y quiero a la vida.
Ahora, los que se quejan constantemente, aunque tengan 90 años, yo no les hago caso, no me interesan, porque han vivido muriendo; y hay que vivir viviendo; y a veces la obra de caridad es escuchar a quien tiene que contarte un dolor, pero desde la psicología la obra de caridad, que esté instalado constantemente y ya necesite como una droga quejarse permanentemente. No, no, de quejas nada; dime algo positivo. Hasta que consigáis que esa madre que siempre se ha quejado, es que se ha instalado en ese negativismo, la gente que he visto con más de 90 años positiva sigue sonriendo a la vida, con sentido del humor y por más que hayan pasado por cosas negativas, siguen ahí con ganas de seguir viviendo. Hay una parte ¿qué ocurre en el mundo de hoy con las personas que son como yo? Lo tenemos muy difícil; piensan que estamos locos, que somos unos fantasmas, y a los optimistas vitales, como es mi caso, nos dicen que prácticamente somos bobos y que no sabemos nada de la vida. |