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El tema de los voluntarios. Yo ahora vuelvo a Ghana, en seis días. Desde ahora hasta agosto no hay ni un solo día que no tenga a algún español en mi comunidad; ni uno. Y eso es una labor que tomo como mía y como necesaria y como parte de mi trabajo, porque solamente la gente es capaz de abrir los ojos cuando ve una realidad distinta y toca una realidad distinta. Por mucho que yo os cuente, por mucho que yo intente expresar con pasión lo que vivo, es difícil que el ser humano cambie, a no ser que experimente con sus ojos lo que es el sufrimiento ajeno; y eso es algo tremendamente positivo. Para mí es vital llevar a jóvenes españoles voluntarios allí; y no es por lo que hagan, que sí te echan una mano, van de voluntarios, están un mes; yo he tenido algunos un año entero. Chavales jóvenes que acaban la universidad, bueno, en vez de encontrar trabajo este año o ponerme a buscar el año que viene, se quedan un año entero. Y tantos y tantos jóvenes españoles, cuando hablan de la juventud y se quejan, no sé de qué, porque yo no creo que haya habido nunca tanta sensibilidad en la sociedad española y en los jóvenes como ahora; y gente dispuesta por hacer algo por los demás que ahora.
Es verdad, que ya hay dos niveles donde jugar. Uno es este, el nivel social, el nivel de educación de concienciación ciudadana, que es lo que está haciendo Manos Unidas y tantas otras oenegés. Pero hay también otra plataforma que es la política, que es a la que no alcanzamos la enorme mayoría de nosotros, en la que también hay que luchar. Porque, al fin y al cabo, que haya hambre hoy en el mundo con los recursos que hay, eso es una auténtica majadería. Que nos diga el director de la FAO que se producen alimentos para alimentar al doble de la población mundial y que 960 millones de personas estén muriendo de hambre, eso es un auténtico pecado.
Y ahí estamos con los recursos y con los medios para seguir adelante; y sin hacerlo. ¿Quién tiene que poner el cascabel al gato? Bueno, pues eso es también una lucha de todas las organizaciones, de todas las plataformas posibles a nivel político. Pero la otra, la de la sensibilización ciudadana, yo honestamente creo que nunca ha estado mejor que ahora; por lo menos es lo que yo vivo desde allí.
En Ghana hay más de 45 tribus y más de 45 lenguas. Si vas al norte tienen un matiz más discriminatorio con las mujeres; en la zona donde vivo yo, no, porque es una tribu de carácter matrilineal. Esto significa que es la mujer la que da la herencia y es la mujer la que da al hijo la pertenencia al clan. Para ellos es vital la pertenencia al clan; mucho más importante que lo que pueda ser para nosotros el apellido que desparece con la madre y se perpetua con el padre. En el caso de ellos el clan tiene mucha más importancia porque tiene muchas connotaciones sociales de, en fin, muchas historias, y eso lo da la madre, no el padre. Entonces, la gente quiere tener niñas no niños.
Entorno al tema alimenticio, comentar un par de cosas. Una, pues lo que es la comida básica allí: el arroz, el maíz, la yuca y, a veces, algo de pollo; ternera ya es muy caro; también la puedes encontrar, pero es muy caro; pollo, a veces. Y del tema alimenticio comentar también un dato que es importante. Cuando hablamos de la crisis, que se habla mucho, y en España me imagino que todos los días de la crisis financiera. Bueno, pues la crisis financiera internacional también afecta a los países más pobres y yo diría que los afecta más. Les afecta más en cuanto el incremento de precios alimenticios ha sido bestial. En el 2008, de un 60% de incremento en productos básicos de alimentos que son los que allí se consumen. Entonces, por supuesto, que afecta mucho. Yo siempre digo lo mismo. La crisis es un problema, pero el hambre es mucho más que un problema. Es una tragedia, es un escándalo, es un pecado
Quiero transmitir una imagen de un África; viva a pesar de la miseria; y de un África donde el ser humano es feliz, a pesar de la miseria, a veces más hiriente que uno se pueda imaginar. Pero, a pesar de eso, van con la cabeza alta. Son gente que han descubierto muchos valores en su vida y que son felices. Y eso es lo que nos cautiva a los que allí estamos. Llevo ocho años en Ghana y no tengo prisa de volver. Eso es lo que nos cautiva a los que allí estamos.
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