Bilbao, 26 de octubre de
2009
“Tengo ansiedad”..., “yo también”... Todos tenemos ansiedad. Y esto no es un juego de palabras, ni un acertijo, ni una evasiva. La ansiedad es una emoción que experimentamos todos los seres humanos y todos los animales. Porque la ansiedad, originariamente es una emoción adaptativa, que nos avisa y hace reaccionar ante el peligro, una especie de aparato de alarma. Y los aparatos de alarma no son malos –todo lo contrario-, aunque pueden plantear problemas cuando se activan sin necesidad. Pero, en conjunto, en general, es mejor que se active sin necesidad que no se active, que no funcione cuando es necesario.