BERMEO
Visitar el pueblo pesquero de Bermeo y sus alrededores, es una interesante propuesta para pasar un fin de semana. Bien sea en otoño-invierno, o en época estival, tiene un encanto especial.
Si nos acercamos a esta villa marinera, no podemos dejar de visitar su puerto, que conserva la esencia pesquera y el casco antiguo. Asimismo, la Torre Ercilla, donde actualmente se encuentra el Museo del Pescador, haciendo honor a la tradicional actividad económica desarrollada en la villa. Tiene una pequeñísima calita, muy coqueta y acogedora, no es accesible fácilmente, lo que la convierte en un lugar íntimo.
En los alrededores, se puede destacar la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, a la cual se llega en coche desde Bermeo siguiendo la carretera de la costa en dirección a Bakio. Existe un aparcamiento para dejar el coche, y a partir de ahí comienza un camino de escaleritas resbaladizas hasta llegar a la ermita. Merece la pena, ya que se pueden ver las cuevas, agujeros y desgastes, que el intenso oleaje provoca sobre la roca, dando lugar a un paisaje agreste y escarpado muy característico del litoral vasco.
Desde Gasteiz se puede llegar por diferentes rutas, pero yo recomiendo la del puerto de Urkiola por las maravillosas vistas que ofrece. Se sale por Gamarra, siguiendo la carretera N-240 hacia Legutiano, se toma posteriormente la carretera BI-623, por el puerto de Urkiola, llegando a la localidad de Durango. Desde Durango se continúa hacia Amorebieta, tomando entonces el desvío hacia Gernika (BI-4251), dejando la Ría de Urdaibai a la derecha, seguimos por la carretera hasta llegar a Bermeo.
Para dormir, yo aconsejo una casa rural llamada “Artiketxe”, localizada a las afueras de Bermeo a la cual se accede por un camino de eucalipatales, muy bonito para recorrerlo a pie. La casa es muy acogedora y económica.
En cuanto a la comida, cualquiera de los restaurantes del casco antiguo ofrecen platos variados.
DESLORIAN

