El Gobierno vasco aprobará en su reunión del próximo miércoles el nuevo plan de política industrial y competitividad de la empresa vasca, en cuya elaboración ha consumido casi dos años y medio.
La estrategia del Ejecutivo vasco apuesta por incentivar la innovación en las empresas, como vía para defenderse en el futuro, cuando ya no sea posible competir con otros países en términos de precios de producción más bajos. El documento, que ha sido ampliamente debatido con los agentes sociales, apuesta, además, por la necesidad de que el País Vasco aumente el tamaño de sus empresas. El actual esquema industrial, dominado por las pequeñas y medianas estructuras, no es el más adecuado para garantizar la masa crítica mínima que requieren las inversiones en investigación y desarrollo.
El Ejecutivo asume que Euskadi necesita empresas de mayor tamaño, y admite que esto pueda conseguirse no sólo por la vía de las concentraciones y fusiones convencionales, sino también mediante la creación de consorcios que compartan servicios corporativos comunes. Y ello porque, a su juicio, desde una mayor dimensión se pueden abordar retos que tiene la industria vasca, como es el caso de la internacionalización o la innovación. «Necesitamos multinacionales vascas», ha señalado en algunas ocasiones la actual consejera de Industria del Gobierno vasco, Ana Agirre.
El Gobierno ha anticipado que promoverá la introducción de mecanismos de incentivación fiscal para impulsar estas alianzas empresariales.
Otra de las líneas estratégicas que tendrá la nueva política industrial es la búsqueda de una producción de mayor valor añadido y, para ello, una transición industrial desde la tendencia actual -que gira con excesiva fuerza en torno a ejes como la subcontratación o la lucha por la reducción de costes- hacia los productos propios y novedosos.